EL MOSAICO DE LA CIENCIA Y SU UNIDAD

A finales del siglo XIX algunos científicos, sobre todo entre los físicos, pensaron que la ciencia había llegado a su fin.   A William Thomson, Lord Kelvin (1824-1907) se le atribuye la frase en una conferencia pronunciada en 1900 que decía en la física actual no hay nada nuevo por descubrir; todo lo que queda por hacer son medidas cada vez más precisas.

Albert Michelson (1852-1931) decía en 1903 que todas las leyes fundamentales de la física y los hechos más relevantes habían sido descubiertos y estaban tan firmemente establecidos que la posibilidad de que pudieran ser sustituidos por otros como consecuencia de nuevos descubrimientos era cada vez más remota.

En el mismo sentido aconsejaba Ph. von Jolly (1809-1894) a su discípulo Max Planck (1858-1947); le animaba a no proseguir con el estudio de la física porque casi todo había sido ya descubierto, sólo quedaba rellenar unos pocos agujeros sin importancia; Planck no hizo caso a su profesor y le respondió que no aspiraba descubrir nada nuevo y que se conformaba con comprender los fundamentos ya conocidos de la materia.

Además, internamente, parecía que la física clásica había llegado a su fin; las transformaciones de coordenadas de la mecánica newtoniana, no funcionaban en las ecuaciones de Maxwell y los resultados teóricos no se correspondían con los fenómenos observados. Este inesperado comportamiento electrodinámico de los cuerpos en movimiento dejaba abiertas otras interrogantes a los físicos que en palabras de G. Gamow (1904-1968) estaban atravesando las angustias de la metamorfosis desde la larva clásica a la mariposa moderna.

Por otra parte, eran tiempos de progreso tanto científico como social en esa época se vio nacer  la medicina experimental de C. Bernard (1813-1868), la teoría de Omnis cellula e cellula (1858) de R. Virchow (1821-1909) -la teoría microbiana de la enfermedad- la teoría de la evolución de las especies de Ch. Darwin (1809-1882) , y la genética de G.Mendel (1822-1884), Además se habían sentado bases cruciales para la revolución industrial con el invento de la máquina de vapor de J. Watt (1736-1819)) y el desarrollo de sus aplicaciones se estaba transformando la sociedad con inventos como la iluminación pública eléctrica de las ciudades, el ferrocarril, la fotografía o el telégrafo. Por tanto, No todas las ciencias agonizaban, las ciencias biológicas estaban vivas e  incluso, en física, W. C. Röntgen (1845-1923) descubrió en 1895, mientras experimentaba con tubos de rayos catódicos, los rayos X, hallazgo de importancia vital para el diagnóstico clínico,

La sensación que tenía la sociedad no era que la ciencia atravesaba crisis, como refleja la frase del libreto de la zarzuela la verbena de la Paloma, de Tomás Breton y Ricardo de la Vega estrenada en 1894 que decía hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad. Que se utilizaba y se sigue utilizando, incluso más de un siglo después de su primera representación,  para expresar asombro que producían los rápidos avances de la ciencia y de la tecnología.

Esta sensación negativa se dio sobre todo en algunos físicos. Pero es necesario hacer algunas matizaciones, la primera es que parece algunos científicos tenían la impresión de  que se había dado respuesta a todas las grandes preguntas que se habían formulado en los comienzos de la ciencia moderna en el siglo XVII, la segunda era que el método cartesiano había fragmentado la ciencia en diferentes parcelas y no todas avanzaban con la misma celeridad ni podían padecer crisis a la vez y la tercera matización es que la crisis la habían apreciado en las ciencia puras y no en las ciencia aplicadas.

La fragmentación de la ciencia se produjo en la ciencia moderna que hizo que los científicos se especializaran porque la realidad era demasiado compleja para ser comprendida de una sola vez, como lo planteaba Aristóteles. El método de descomponer problemas complejos en partes más simples para estudiarlas más fácilmente, fue un paso clave del método analítico. Esa fragmentación permitió que se diera un enorme progreso a diferentes velocidades en física, biología, química, psicología, informática y que cada disciplina profundizara en un aspecto de la naturaleza desarrollando métodos propios.

Sin embargo, los límites entre las diferentes partes separadas para su estudio no eran naturales, ya que respondían a criterios convencionales humanos, mientras que la realidad, era continua e interconectada. Por eso, desde mediados del siglo XX, ha crecido un movimiento hacia formas de conocimiento más integradoras. Hoy hay varias vías para reconstruir un saber global a partir de estudios parciales. En este sentido hay propuestas como la del filósofo y sociólogo francés E. Morin (1921-), que planteaba entender la realidad en su totalidad, en lugar de estudiarla en partes aisladas. Argumenta que los sistemas (ya sean biológicos, físicos, sociales, etc.) no pueden ser completamente comprendidos con un análisis fragmentado El saber global actual se caracteriza por ser heterogéneo, interconectado y digital, enfocado en la tarea de entender problemas locales y globales, interactuar interculturalmente y actuar por el bienestar común,

Otra visión es considerar la ciencia es como un mosaico. Las teselas son fragmentos y visiones  parciales, pero bien ensambladas permiten ver una imagen coherente del mundo. Para solucionar nuevos problemas el saber fraccionado funciona a modo de biblioteca en la que el estudioso selecciona los libros para abordar los problemas. De este modo, diferentes disciplinas se unen para abordar problemas complejos, por ejemplo, en neurociencia se unen biología, psicología,  computación y otras, en astrobiología se unen astronomía, biología, geología, lo mismo ocurre en las ciencias cognitivas, en estudios ambientales, etc. Cada fragmento aporta piezas que ninguna por sí sola puede ofrecer. En física se busca una teoría del todo; en biología, una síntesis evolutiva ampliada; en matemáticas se investiga en estructuras que relacionan áreas aparentemente distintas. Aunque estas unificaciones no siempre se logran plenamente, muestran una tendencia natural a integrar el conocimiento.

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